Los piercings y perforaciones en las mujeres

El piercing es una práctica de modificación corporal muy extendida tanto entre los hombres como entre las mujeres. Es mucho más común que los tatuajes, sobre todo entre las chicas más jóvenes. Tiene la ventaja de ser más efímeros y que se pueden eliminar cuando sea necesario. De hecho, son muchas las chicas con piercing que se los quitan para ir a trabajar y que se los vuelven a poner a la salida del mismo. 

Por razones sociales e históricas, son las mujeres las que están más en contacto con el mundo de los piercings, ya que desde muy pequeñas se ven sometidas a esta práctica cuando se les realizan los agujeros en las orejas para ponerles pendientes. Esta práctica, que se suele repetir de generación en generación, hace que las chicas conozcan la sensación de hacerse un piercing: un leve dolor en un lugar poco sensible, gracias al cual pueden decorar su cuerpo y aumentar su belleza con el uso de joyas de distinto tipo: desde los pendientes de oro y plata o diamante más clásicos a los diseños de fantasía. Para las mujeres, el hecho de llevar pendientes es un acto de la más corriente. Se considera totalmente normal agujerearse las orejas en distintos puntos. 

Como decíamos, las mujeres pasan por esta experiencia siendo bebés o niñas muy pequeñas. Son muchos los padres que acompañan a sus hijas a partir de los 16 años a que se hagan un piercing en alguna parte del cuerpo. Entre los más reticentes siempre está la excusa de que al menos no es un tatuaje lo que quieren, sino un aguejero que se puede cerrar con el tiempo. Es, por lo tanto, cada vez más aceptado el piercing en otras partes del cuerpo diferentes a las orejas, siempre que sean discretos y no llamen la atención en exceso ( conforme pasan los años se suele ir huyendo de los agujeros en las zonas más visibles).

El piercing más apreciado y elegido es sin duda el que se hace en el ombligo, poco doloroso, sexy y que se puede lucir perfectamente con el biquini en la playa y con las camisetas veraniegas más cortas. También son muy elegidos los piercings en la lengua, en otras partes de las orejas, en la nariz y en los labios. Otros más raros y extraños son los que se hacen en los pezones o en los genitales, que son elegidos por los más audaces y aquellos que ya han sucumbido en varias ocasiones a la agujas para perforarse otras partes del cuerpo. 

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